En el espacio de homenajes de la sesión ordinaria de la Cámara de Senadores, varios legisladores recordaron el 91° aniversario de la firma del Protocolo de Paz entre Paraguay y Bolivia, suscrito el 12 de junio de 1935, hecho histórico que puso fin a la Guerra del Chaco y abrió un camino de reconciliación entre ambos pueblos.

Legisladores recordaron el 91° aniversario de la firma del Protocolo de Paz entre Paraguay y Bolivia, suscrito el 12 de junio de 1935.
Durante las exposiciones, los parlamentarios destacaron el valor y sacrificio de los combatientes paraguayos, así como el legado de paz que dejó uno de los episodios más significativos de la historia nacional.
El senador Basilio Núñez, presidente de la Cámara Alta, desde su curul, destacó la importancia de honrar a quienes defendieron la soberanía nacional con su esfuerzo y entrega, recordando que miles de compatriotas derramaron sangre, sudor y lágrimas para preservar la integridad territorial del país.
Asimismo, expresó que, en su condición de chaqueño, oriundo de Villa Hayes, no podía dejar pasar la ocasión sin rendir homenaje a quienes defendieron la soberanía nacional. Recordó que en su ciudad la fecha se conmemora con desfiles cívico-militares y actividades que mantienen viva la memoria de los héroes de la Guerra del Chaco.

El senador Basilio Núñez, presidente de la Cámara Alta, desde su curul.
Por su parte, el senador Eduardo Nakayama recordó que este 12 de junio se conmemora un nuevo aniversario de la firma del Protocolo de Paz suscrito en Buenos Aires, Argentina, que puso fin a uno de los conflictos bélicos más sangrientos de América del Sur.
El legislador reseñó que aquella guerra, desarrollada entre 1932 y 1935, representó un enorme sacrificio tanto para Paraguay como para Bolivia, con la pérdida de miles de vidas humanas en condiciones extremadamente adversas. No obstante, resaltó que el acuerdo alcanzado marcó el inicio de una etapa de entendimiento y convivencia pacífica entre ambas naciones.
En ese contexto, rindió tributo a los soldados que defendieron la soberanía nacional y a los diplomáticos que supieron transformar el dolor de la guerra en un compromiso de paz duradera. Asimismo, destacó la figura del doctor Eusebio Ayala, conocido como el “Presidente de la Victoria”, cuyo liderazgo durante la contienda y visión conciliadora permitieron encaminar el proceso de pacificación.

Senador Eduardo Nakayama.
“El final de la guerra debe ser la paz”, recordó el senador al citar el pensamiento del exmandatario, resaltando que su legado sigue vigente como ejemplo de sensatez, madurez política y fraternidad entre los pueblos.
A su turno, la senadora Lizarella Valiente expresó su reconocimiento a los héroes de la Guerra del Chaco y destacó que, con el paso del tiempo, el territorio que alguna vez fue escenario de enfrentamientos se transformó en un espacio de hermandad entre paraguayos y bolivianos.

Senadora Lizarella Valiente.
Finalmente, la senadora Celeste Amarilla también se sumó al homenaje y resaltó la valentía de los soldados, pilotos, enfermeras, enfermeros y demás protagonistas de la gesta chaqueña. Señaló que, al conocer las difíciles condiciones que enfrentaron durante la guerra, resulta imposible no admirar la magnitud de su entrega en defensa del país.
Igualmente, resaltó las figuras de Eusebio Ayala y del mariscal José Félix Estigarribia, cuyas actuaciones durante el conflicto permitieron consolidar una de las páginas más trascendentes de la historia nacional y mantener vivo el orgullo de ser paraguayos, expresó la legisladora.
Senadora Celeste Amarilla.